La etiqueta es una de las normas básicas por las que se rige nuestra conducta.
Con respecto al mundo de internet, el hecho de que no se vean las caras (y muchas veces tampoco las intenciones verdaderas de cada individuo), las normas de cada grupo, foro, etc., se expresan particularmente y con determinados puntos los cuales deben cumplirse, so pena de ser expulsado de los mismos.
Pero, al mismo tiempo, y al márgen de las normas impuestas para el bien común y para el éxito en la comunicación e intercambio de datos, existe lo que se le llama la “ética” innata; aquella que uno trae consigo a los foros, a los grupos diversos, a nuevas gentes desconocidas. Ese tipo de etiqueta yo lo llamo educación, buenas maneras, y un sin fin de atributos más que definen a quien se abandera de un alias y se dispone a participar.
En los grupos alternativos, donde existe por desgracia muchas veces un desconocimiento de las bases, no solo ya de los temas que se tratan, o una deformación del auténtico sentido de los mismos, también acuden aquellas personas que, bajo alias singulares, y generalmente exentos de atractivo, se lanzan sin “etiqueta” en busca de lo que ellos desean, sin importarles en absoluto el respeto hacia los demás, algo que simplemente es base para una comunicación de calidad.
No es posible, en un grupo alternativo como alt.com aceptar según qué cosas. Un ejemplo lo ha traído un usuario en calidad de “sumiso”, el cual sin mediar ni un ápice de cordura me envía una invitación escrita para que lo acepte en mi red de amigos.
Simplemente, eso no se hace de esta manera.
¿Para qué tiene dicho usuario un buzón y un redactor de correo?
¿Para qué le han dado un espacio llamado “lista caliente”, en el cual puede añadir a los usurios o usuarias que le interesen por algún motivo?
¿Para qué ese lugar TAMBIEN ofrece la posibilidad de enviar un saludo preliminar, un “guiño” en concreto, o unas flores, si así prefiere presentarse ante una Dómina?
Sin embargo, se lanza tal toro enjaulado a la conquista de una amistad sin tan siquiera haberse presentado.
Por ello, la “etiqueta” será la bandera de su éxito, y además lo que le permitirá que alguien como yo le tome en serio.
Además de todo esto, generalmente es la Dómina quien decide cuándo incluir al aspirante en su red de amigos. Un sumiso o aspirante a esclavo que se precie, deberá, ante todo, hacer prueba de Paciencia.
Está bien invitar a una Dómina a unirse a una red de amigos. Sin embargo, la “etiqueta” es básica en este acto así como en su comportamiento preliminar, hasta que la confianza se genere entre ambos.
Mi consejo pues, es el siguiente: respetar las normas de etiqueta.
No enviar invitaciones sin ton ni son. Aprender que, para una Dómina, es necesaria una confianza mútua para dejar entrar un sumiso en su vida, aunque sea en un foro. Respetarla a ella, signfica respetar lo que uno está buscando, precisamente.
No mostraré mi carta de respuesta al susodicho porque yo “también” respeto la etiqueta. El mundo de la dominación y de la sumisión es un mundo lleno de privilegios, sí, pero también de deberes.
