Me escribe un sumiso (digamos que en principio no tengo nada que negar respecto a su naturaleza), pero viendo la cantidad de falsos sumisos, esa cantidad de hombres que tan solo desean un tiempo de liberación a sus estímulos, le contesto exigiéndole que me diga más sobre él. Ciertas preguntas clave que debe responder. No se trata de ningún juego, los juegos vienen después. Pero me doy cuenta de la gran diferencia entre los llamados buenazos de nacimiento, y que en ello me siento identificada pero al revés, sin dejar la bondad soy una dominante nata, se sitúan en un ochenta por ciento los curiosos, indecisos, mentirosos y simplemente con ganas de pasar un rato y luego pasar de todo. Por ello tengo que comentar que no me hago muchas ilusiones, aunque alguno dijo que la cabellerosidad existe, por supuesto!
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Como saber…
Publicado por La Esposa del Gobernador en Noviembre 14, 2009
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Por la Cintura
Publicado por La Esposa del Gobernador en Noviembre 14, 2009
La primera vez que hablamos me tomó por la cintura. Recuerdo que yo llevaba un sueter azul de punto muy holgado casi transparente y mis tejanos A.D. Sabían por allí que de todos era yo quien llevaba los temas administrativos, las llamadas, y las preocupaciones. Por eso, cuando salió de la habitación se puso a hablar conmigo. Sin embargo noté que aunque me tomaba por la cintura seguramente para apaciguar tantos días de tensión, me tomaba acercándome a la suya, y mientras hablaba continuaba en la misma posición. Me recordó una situación muy diferente pero similar al mismo tiempo. Y. se encontraba junto a mí, sin tomarme de la cintura pero alrededor nuestro se encontraba un grupo de personas. Había espacio, mucho espacio para que Y. dijera lo que tenía que decir. Sin embargo se acercó junto a mí, y así se quedó, hombro con hombro conmigo, mientras hablaba y parece ser que se sentía a gusto así, y mientras los demás no daban crédito a tanta palabrería y tanta felicidad que emanaba de sus palabras. Instintivamente recordé aquel momento y sentí que me gustaba, y así me quedé, mientras ese hombre me hablaba, pero yo estaba en otro lugar, y al mismo tiempo me encantaba su atractivo.
Nos vimos otras veces y siempre su mirada se posaba en la mía y yo por supuesto no la desviaba. Ayer volví a verlo, pero al cruzarnos él no sabía que venía, le saludé pero su rostro estaba como sorprendido y no dijo nada. Me divirtió verlo así, sin saber qué decir. Yo llevaba mis leotardos, mis shorts, mis botas de piel de becerro, altas, muy altas, mi chaqueta de piel oscura, mi cabello largo, mi sueter con piedrecitas brillantes… Y luego entró en la habitación donde me encontraba. Esta vez me volvió a tomar mientras me hablaba pero el contacto fué más duradero, intenso y por sus ojos me di cuenta de que utilizaba su estatus para disimular su atrevimiento. Pero a mi me encantaba sentirle así, con sus ojos profundos mirándome mientras me hablaba, y sabiendo yo que más allá de lo que me decía se encontraba el verdadero motivo de querer estar así, mientras alrededor los demás hablaban y no se daban cuenta. No se que opinará de mi contacto pero el suyo era arrebatador. Tanto que por la noche lo recordé y me sentí amada.
La tarde anterior un hombre entrado en años, muy elegante, junto a su Harley se me quedó mirando complacido. Me gustan los hombres así. El papaíto que mima y se derrite ante las ocurrencias e inesperadas peticiones de la niña de sus ojos. Me gusta que existan hombres así, que a pesar de los años se cuidan, se acicalan, y aman cuanto es bello.
De los dos – o de los tres – ya que he mencionado un episodio pasado… me quedo con todos ellos, ya que todos ellos vibran, son apasionados y me invitan a más.
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Pérdidas y Devastaciones
Publicado por La Esposa del Gobernador en Septiembre 25, 2008
Mi maridito cornudo me ha notificado que tras sus dos viajes desde la costa del Pacífico hacia Asia, viaje que ha durado día y medio, se ha encontrado con la noticia desoladora de la anegación total del barco con sus cuatro motores. Las pérdidas ascienden a unos $100.000. En cuanto he sabido tal noticia, me he dispuesto a hacerle llegar las mías: en primer lugar, nada de depresión. En segundo lugar, la compañía aseguradora cubre buena parte de los costos ocasionados por tal pérdida (inundaciones, la época monzónica más terrible en tres décadas).
Pero acto seguido le he puesto al tanto de sus tareas y de su liberación sexual (momentánea) que tendrá lugar el próximo domingo.
Y, para finalizar, he comentado con una amiga, lo que me acababa de decir. Y no he podido evitar sonreir ante tanta pérdida.
En realidad, él nunca debería dejar de pensar en las terribles consecuencias que tiene ese capricho suyo puesto en un lugar tan propenso a lluvias torrenciales.
Saldrá de esta, pero aprenderá su lección. Y si no, que no haber dejado el precioso barco a la buena de Dios.
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SUMISOS, ESCLAVOS, CORNUDOS…. Y Los Limitados
Publicado por La Esposa del Gobernador en Septiembre 16, 2008
Es cierto que no todas las Mujeres Dominantes tienen el mismo concepto de lo que signfica Dominación, Castigo, Recompensa, Sadismo, Entrenamiento,etc hacia sus sumisos, esclavos, cornudos…
Lo mismo ocurre con ellos. Sus límites, sus preferencias, la forma en que muestran cómo se desenvuelven o como se desenvolverían en cada situación o en cada caso, definen el carácter de sus almas, la calidad de sus espíritus, el valor de sus mentes.
Como en mi caso me considero una persona de espíritu refinado, tengo serias decepciones en cuanto a los sumisos perros y cornudos que aparecen ante mí. Al principio “parecen” cubrir mis necesidades, expectativas o fantasías. Sin embargo, poco a poco voy calando el síndrome que yo llamo “de causa y efecto”, es decir, que no llevan inherente esa actitud pasiva y sumisa sino que ello se debe a “curiosidad”, a “forma de saldar antiguas deudas ligadas a problemas emocionales en relaciones anteriores”, y lo que ya es grave para mí, a “bajeza de espíritu o a cómo conciben lo que en realidad debería ser comprendido el concepto de “mujer infiel”.
Quienes siguen mis escritos sabrán que se trata, en mi opinión, de algo más que sexo. Se trata ante todo de una forma de enfocar una necesidad, una fantasía. Pero no se trata, en mi caso NUNCA SE TRATARÁ de mostrarme como un objeto, alguien que ellos disfrutan viendo bajarse de su pedestal para convertirse en lo que ellos al fin y al cabo desearían: una mujer digna de ser llamada “la dadora del mal al hermoso e inocente Adán.” Por ello, las decepciones son grandes y muchas veces tristes durante algunos minutos.
Nunca cejaré en mi empeño por seguir siendo fiel a mis principios, sentimientos y forma de comprender DOMINACIÓN, INFIDELIDAD. Conceptos que abarcan mucho más que la simple mujer objeto en manos de todos o la simple castigadora sedienta de sangre.
X
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Visita
Publicado por La Esposa del Gobernador en Agosto 14, 2008

Ayer, tal y como ya había previsto que haría (quizás, dije) fui a ver a S. Me llama por el móvil. ¿¿Siiiiiiii…??, pregunto mientras desayuno mis tostadas y mi café. ¿Cuándo vienes? ¿¿¿Cuándo vienes??? Uy, qué pasa aquí, qué le pasa a este buen hombre…. ¿Qué quieres, S…? ¿Estás bien, te ha subido un autobús por encima? Ya me dirás.
¿¿QUE CUANDO VIENESSSSS??, vuelve a repetir y mi oído se comienza a cansar, ya que la vista que tengo afuera es de lo más hermoso estos días. Un cielo nítido con pinceladas ocres y bermellonas, ni un ruido que moleste este nuevo día. Sólo S. y sus preguntas temerosas.
Ah pues…. no sé cuándo voy a venir. Mira, déjame que ya te llamaré yo, ¿vale?
No, no puede ser, tienes que venir.
TIENES??? Cómo que tienes?? Yo vendré cuando crea que tengo ganas de venir a verte. Habrase visto cosa igual, S.; al final no es que no venga ni hoy ni la semana que viene. Es que no me verás el pelo.
QUE TE OCURRE, EH?
Bueno, (tienes..) que venir, quiero arreglarte el cabello, quiero masajear tu cabeza, quiero secarte luego tus cabellos…
Ah… Bueno, a lo mejor vengo.
Por favor…
Bueno, A LO MEJOR VENGO.
Y luego me planté por la tarde en su despacho. Me sirve un café, y luego paso a que me haga la pedicura. Mientras tanto me ofrece un cigarrillo. Yo tomo el café turco y el cigarrillo y veo sus manos dedicadas a mis pies, con esmero, y creo que hasta pasión. De vez en cuando levanta la cabeza y me mira de soslayo. ¿Qué pasa, S? Dime, dime…
Nada… es que… me gusta hacer esto.
Ah pues sigue, que luego me darás un masaje en la cabeza… lo necesito. Paz, tranquilidad, dedos diestros, serenidad, felicidad… Verdad??
Mientras me masajea la cabeza con mi cabello largo entre sus manos, su hermana está frente a mí. Le están haciendo la manicura.
Ahhh… S., qué bien que das el masaje. Ah.. así, así. Su hermana me mira y me guiña el ojo. Pues claro, así es como hay que ser con S.
No te pares, vuelve con tu masaje, YO TE DIRE CUANDO PARAR. Y su hermana sonrie, maliciosamente y me dice: tú eres la ideal para mi hermano.
Bueno pero…. eso lo dirás tú, pienso yo, mientras el placer de las manos de S. comienzan en mi imaginación a pasearse por mis piernas abiertas, arriba, arriba, despacio…
Mientras seca mi pelo comienza con sus preguntas:
Tú yo yo podríamos enamorarnos y casarnos; eso sería imposible, porque yo sería demasiado exigente para tí. El se lo toma a reto y me dice que le ponga ejemplos. Pues, por ejemplo, yo no voy de viaje de bodas a ese lugar que te gusta tanto.. o a Canarias ni ninguno de estos sitios. ¿Dónde, entonces? Pues a la isla Tonga, a Siberia, a Oriana, la ciudad al polo norte más fría del mundo..
Allí iremos. Entonces es cuando comienzo a reir, y sigo poniendo peros a todo. La vajilla debe ser de alabastro SOLAMENTE. De alabastro será. Los espejos tendrían que ser multicolores. Pues claro, claro que sí. Esas conversaciones se repiten muchas veces y sus ayudantes no apartan oido….
Sus manos recorren mis cabellos largos y con esmero va estirándolos y ondulándolos donde le parece. Por el espejo le observo mirarme. Este hombre podría hacerme feliz… quizás sí…
Me acompaña fuera del salón, congratulándome por mis sandalias altas, las mira, no deja de mirarlas. Oye, S. estoy aquí. Mírame.
Me mira, tímido. ¿Te llevo, verdad? No, me voy en taxi. Llámame un taxi, anda, que la calle está que parece un éxodo de gente por todos lados. El taxi llega y S. abre la puerta. Entro, despacio, y le muestro una vez más mis piernas y mis sandalias.
Eres un maestro haciendo pedicuras! El rojo oscuro me queda bien, no crees?
Pero él no me oye. Me toma la mano y la besa fuertemente con sus labios apretados contra mi piel. Sin dejar oir un sonido, sus labios parecen sellados en mi mano. Vamos, no seas así, que llego tarde a casa.
Y lo veo por la ventanilla diciendome adios con la mano, como un niño a su mamá a la entrada de un colegio que no le gusta NADA NADA NADA.
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12-08-08
Publicado por La Esposa del Gobernador en Agosto 12, 2008

Hoy por la tarde he tenido una conversación con una amiga respecto a X. Este ultimo, un hombre que debe tener sus cincuenta y tantos tiene una forma de ser que por algún motivo me hace dudar de mi inclinación dominante. No es que al verlo me sienta sumisa, en realidad no sé qué tipo de dirección sexual tiene este hombre, ya que para empezar a mi me parece un tipo intrigante. Por un lado está su apariencia física, según mi amiga, incomprensible el hecho de que me sienta atraído hacia él. Mas, no es cierto que uno se siente atraido muchas veces por algo que no puede atinar a explicar? Ya no se trata de una perfección de rostro, cuerpo, ni siquiera de una balanza positiva hacia el alma de uno. Es algo interior que atrae, quizas de forma malsana pero que uno disfruta al dejarse llevar por esa atracción.
Me explico: mi amiga piensa que estoy loca, que no sabe cómo una mujer como yo (sic) puede sentirse atraída hacia alguien como él. Yo sinceramente creo que mi amiga busca en un hombre lo que al fin y al cabo adormece, los eternos cánones patrocinados por el qué dirán. Sin embargo a mí me han atraido hombres de todas clases, razas y cunas, y el hombre en cuestión del que hablo no parece cumplir los requisitos de las revistas de moda-amor-cuerpazo… para nada.
Para empezar, este hombre, cuando se acerca, apenas se le ven los ojos. Son dos ojos pequeñitos, llenos de malicia que se salvan de ser ruines si no fuera por la sonrisa que casi siempre desprende el hombre al mirar. Es una sonrisa llena de misterio para mí. Y a mi me encanta el misterio.
Qué esconde esa mirada adornada por una sonrisa que invita a imaginarme que me encuentro con él en un bar una tarde en la que él me está esperando durante horas, y al fin aparezco, cuando entonces me abre despacio, con esos ojos llenos de malicia y su sonrisa de pillín maduro, una cajita con una sortija perfecta, reluciente, como sus mismos ojos?
Me imagino a ese hombre dominador… aunque no conmigo. O si lo es, es siempre por mi bien. Me trae a los amantes más dotados, porque desea verme siempre feliz. Le gusta hablar sucio conmigo, porque sabe que eso me pone caliente, ya que sabe utilizar sus palabras con tino, acertando siempre para desatar el efecto deseado.
Ya puestos a imaginar, le he dicho a mi amiga que no me importaría, es más, que me encantaría irme de copas con él, con ese hombre que tiene la espalda un poco curvada por los años, pero que por dentro está vivo como el que más. Será que es un viejo verde y por eso me atrae? Mi amiga ha pedido otra limonada cuando le he dicho esto. Ella me cuenta sus cosas, pero las mías parece que la sorprenden.
Pues bien, aunque soy una mujer dominante desde siempre, no debo decir “de ese agua no beberé” y sin más he dejado abierto al camino para que ese hombre se de cuenta de que la via esta libre.
Antes de esta conversación con mi amiga, había dejado al hombre en cuestión a la puerta de entrada del lugar donde trabajamos. Caminando, me he dado la vuelta y allí estaba mirándome las piernas y los zapatos, y eso… no hace más que hacerme querer saber más.
Alguno-a de vosotros-as ha sentido de repente que su dominación podría cambiar a un rol de intercambio? Como ocurrió? Yo todavía estoy en duda.
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11-08-08
Publicado por La Esposa del Gobernador en Agosto 11, 2008
Hoy S. me ha llevado a casa con su coche. De camino nos hemos parado en una panaderia porque el tenía que comprar dos barras de pan para llevarlas a su casa. Cuando ha parado el coche me ha dicho que si no me importa le espere un momento que enseguida vuelve.
Sí me importa. No vas a comprar ahora. Me llevas a casa. Nada de dejarme sola en este coche y esperar. No tengo ganas de esperar. Asi que ya estas poniendo el coche en marcha de nuevo. Y sin una palabra mas me ha llevado en silencio y luego me cantaba alguna cancion de esas que sabe me gusta escuchar. Al llegar le he dicho simplemente gracias y al abrir la puerta para salir me ha pedido verme por la tarde. No, le he espetado. Me tengo que duchar, voy a descansar, hoy es Domingo, no tengo ganas de verte otra vez. Ya te llamaré. Y luego le he visto pasar con su cochazo por delante mio con una sonrisa timida. Me he quedado mirandole y he pensado que si es paciente a lo mejor durante la semana proxima me presento en su lugar de trabajo con esos tacones que tanto le gustan.
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8.8.8
Publicado por La Esposa del Gobernador en Agosto 9, 2008
Y. me ha dado un regalo. Su sonrisa denota picaresca. Cuando sonrie así me excita ese buen hombre. Lo más gracioso: cuando ve que sus mensajes son comprendidos se pone como un niño. Hasta salta sobre el suelo. Me parece increible que se rebaje tanto por un simple detalle por mi parte. Hoy lo ha vuelto a hacer. Si no fuese porque estamos en el 2008 diría que es un auténtico pelele de circo.
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